España se coronó campeona del Mundial 2026 al vencer 1-0 a Argentina en la final, reafirmando su hegemonía en el fútbol mundial. Lionel Messi, a pesar de su destacada actuación, no pudo evitar la derrota, y su futuro en la selección es incierto. Tras el partido, el entrenador Lionel Scaloni manifestó sus dudas sobre continuar al frente del equipo, aunque cumplirá su contrato vigente antes de tomar una decisión definitiva.
Miles de hinchas argentinas se congregaron en el Obelisco y alrededor del mundo para agradecer a la selección por su destacada performance, a pesar de las emociones encontradas tras la derrota. La noche, sin embargo, estuvo marcada por incidentes que culminaron con 15 detenidos. A nivel nacional, el Gobernador de Buenos Aires, Javier Milei, declaró un feriado el día que el equipo decida celebrar su retorno, aunque el gobierno descartó establecer una jornada oficial de celebraciones.
El partido se desarrolló en un ambiente que contrastó con la pasión típica del fútbol argentino, afectado por los altos precios de las entradas. La actuación del arquero "Dibu" Martínez fue uno de los puntos altos del equipo, mientras que la prensa internacional criticó el desempeño general de Argentina, calificando el partido como "sucio". Esto se sumó a la expulsión de Enzo Fernández durante el encuentro y a un altercado no televisado entre Leandro Paredes y Gavi al final del partido.
En el ámbito económico, Wall Street experimentó pérdidas en parte debido a preocupaciones por la inteligencia artificial y la guerra en Irán, dejando sombra sobre la jornada deportiva. Sin embargo, la FIFA asegura que el Mundial 2026 generará ganancias récord de aproximadamente USD 11.500 millones. En contraste, el país anfitrión pudo disfrutar de una ceremonia de clausura en Nueva Jersey, en la que participaron celebridades como Tom Cruise y Robbie Williams.
Con el cierre del torneo, el ranking internacional coloca nuevamente a España en la cúspide tras revivir momentos de gloria comparables al Mundial de Sudáfrica 2010. En España, el triunfo fue celebrado con una multitudinaria caravana en Madrid que culminó en la Plaza de Cibeles, mientras en Argentina la política sigue su curso, con el gobierno persiguiendo la reforma electoral a pesar de desafíos internos.







